jueves, 28 de febrero de 2013

El pensamiento social de Benedicto XVI






"El sector económico es una actividad del hombre y, precisamente porque es humana, debe ser articulada e institucionalizada éticamente"
Benedicto XVI. Caritas in veritate (2009).
En homenaje emocionado a Su Santidad en el día de su renuncia como Papa.


El pensamiento social de Benedicto XVI es el título de una interesante conferencia que he escuchado al jesuita José María Margenat en el Centro Cultural San Hipólito el 26 de febrero de 2013 en Córdoba.

Ante la impactante renuncia como Sumo Pontífice de la Iglesia, resulta emocionante escuchar un apasionado análisis de lo que los ocho años del pontificado de Benedicto XVI han ofrecido en una materia que me resulta especialmente interesante: la Doctrina Social de la Iglesia. Y es que las enseñanzas que la Iglesia ha ido ofreciendo a toda la humanidad desde finales del siglo XIX con la Encíclica Rerum Novarun del Papa León XIII hasta nuestros días son de una importancia colosal, aunque tristemente poco conocida y reconocida. La realidad es que la Doctrina Social de la Iglesia es una gran desconocida para la sociedad, e incluso para las personas creyentes. Pues bien, en este contexto, las aportaciones de José María Margenat se han centrado en resaltar las claves del pensamiento social de Benedicto XVI.

Si bien se destacan importantes referencias al ámbito social en sus muchas intervenciones y discursos en lugares muy diversos, podemos destacar la gran Encíclica "Caritas in veritate" como su principal aportación a la Doctrina Social de la Iglesia. El conferenciante destacó una curiosidad histórica, Benedicto XVI aprobó la Encíclica "Caritas in veritate" a los dos años de iniciarse la gran crisis económica mundial en 2007, al igual que el Papa Pío XI cuando en 1931, también a los dos años de iniciarse la Gran Depresión de 1929, firma la Quadragesimo Anno, que conmemoraba el cuarenta aniversario de la Renum Novarum.

El pensamiento social de Benedicto XVI se recoge principalmente en las importantes enseñanzas que Caritas in veritate contiene. Haciendo múltiples referencias a las enclíclicas sociales de los pontífices que le han precedido, describe los principales problemas que el desarrollo económico genera en la sociedad y en las personas si las personas, empresas y países se enriquecen unos a consta de otros. Personalmente me parece una magnífica Enciclica cuyos frutos aún están sin obtener y considero que tendrá un desarrollo futuro importante. Veamos algunas claves y enseñanzas del pensamiento social que Benedicto XVI nos ofrece a través de la Encíclica Caritas in veritate:
  • Desarrollo económico al servicio de los hombres y para el hombre: El auténtico desarrollo económico debe promover a los hombres. Por tanto, no debe reducirse a un mero modelo basado en el continuo crecimiento profesional cuyo objetivo sea vender más. El problema no consiste en la posesión de la riqueza, sino en su utilización.
  • El bien común: El desarrollo económico debe contribuir al bien común. Trabajar por el bien común, es cuidar el conjunto de instituciones que estructuran la vida social. La empresa, los negocios, el mercado, forman parte de la vida social.
  • La globalización: Ha permitido aumentar nuestras relaciones profesionales y con una buena gestión ofrece la posibilidad de redistribuir la riqueza. Pero si se gestiona mal produce pobreza y desigualdad. El desarrollo económico genera empobrecimiento si se reduce a un mero interés personal, al logro del  beneficio económico. Reafirma lo que su predecesor decía: "La globalización no es, a priori,  mala ni buena. Será lo que la gente haga de ella".
  • La empresa: El fin de una empresa debe ir más allá del interés de sus gestores. Es primordial contemplar los objetivos de los trabajadores, clientes y proveedores. No es admisible servirse de ellos para su propio lucro. En tal situación, no existirá un verdadero desarrollo económico. Percibir a la empresa como una organización en la que se generan bienes o servicios que otros necesitan y si respeta a todos los actores que en ella intervienen, entonces esta integrando dentro de sus fines tanto a los que sirven como a los que la hacen eficaz. Uno de los mayores riesgos es sin duda que la empresa responda casi exclusivamente a las expectativas de los inversores en detrimento de su dimensión social.
  • La dignidad de los trabajadores: Conseguir que los trabajadores se sientan valorados económicamente, que se sientan como parte de la empresa, aumentará su implicación y responsabilidad. En tal caso, la empresa cuando así actúa está contribuyendo al bien común. 
  • Los valores gratuitos: La lealtad, la confianza, el espíritu de servicio o la generosidad son valores gratuitos que hacen posible el mundo personal, pero también el mundo de los negocios. La economía y el mercado necesitan de unos valores gratuitos que no figuran en los contratos mercantiles. Estos valores gratuitos son la responsabilidad, la solidaridad y la confianza.
  • El mercado: Si el mercado se rige únicamente por el principio de equivalencia de los bienes no llegará a producir la cohesión social que necesita para su buen funcionamiento. Es necesario que el mercado dé cabida a actividades económicas de sujetos que optan libremente por ejercer su gestión movidos por principios distintos al del mero beneficio, sin renuncia por ello a producir valor económico. Sin formas internas de solidaridad y de confianza reciproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica.
  • La gratuidad es un valor económico. La actividad económica no puede prescindir de la gratuidad que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien común. 
Estas ideas me parecen sumamente importantes y nos acercan tímidamente al pensamiento social de Benedicto XVI. Lo considero un legado de enorme transcendencia, de una gran altura intelectual y de una percepción de la sociedad realista y a la vez exigente. Reconozco mi debilidad por Caritas in veritate, un verdadero monumento al sentido humanista que debe imperar en las relaciones económicas entre las personas y países. En el contexto actual de crisis global, donde las personas encuentran graves dificultades para afrontar una vida con la dignidad necesaria, destacar las enseñanzas que en materia social el Papa Benedicto XVI nos presenta es mi sencillo y humilde homenaje a quien por voluntad propia en escasas horas renunciará a todo para dedicarse a escribir, a la meditación y a la oración.

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