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lunes, 28 de mayo de 2018

101 en equipo





"Para liderar no hace falta un equipo de personas,
basta con que te tengas a ti mismo”
Mario Alonso Puig

El pasado 12 y 13 de mayo participaba por quinta vez consecutiva en la mítica carrera de los 101 kilómetros, organizada por la Legión en la serranía de Ronda. En esta ocasión lo hacía en equipo, con Javier, mi hijo mayor; mi hermano Beni y mis sobrinos Curro y Javier. Eramos Pereda Trail, un equipo con mucha ilusión, con experiencia previa en trail de forma individual, pero era nuestra primera participación como equipo en una prueba de estas características. Un reto difícil, pero ilusionante, un reto que estábamos dispuesto a superarlo. Mi experiencia de años anteriores, junto con lo específico de afrontar una carrera de estas dificultades en equipo, integrada por corredores de edades y preparación muy diferentes, añadía circunstancias que debíamos atender debidamente. Y es que tanto en el deporte como en la empresa, gestionar un equipo, trabajar en equipo, responde a claves y a actitudes que hay que llevar con mucho acierto.

Efectivamente, el equipo es algo muy importante. Las organizaciones deben valorar y privilegiar los equipos de trabajo, pues estos posibilitan y favorecen el desarrollo de los talentos personales como un factor de éxito en el logro de los propósitos organizacionales.

El análisis de la vivencia y la experiencia de la gestión del equipo en una prueba de ultra trail como los "101 km 24 h" de la Legión, con la exigencia y dificultades que implicaba, con el objetivo a alcanzar que no es otro que el de cruzar la meta, me lleva a destacar los siguientes elementos claves en la gestión del equipo:
  • Planificación: La primera técnica para trabajar en equipo es la planificación, que incluye la fijación de metas. Nuestro equipo Pereda Trail planificó con tiempo la participación, hicimos entrenos conjuntos, preparamos la camiseta del equipo, coordinamos la alimentación durante la semana previa, gracias a que uno del equipo es un experto nutricionista, etc. No obstante, considero que la planificación debió ser más precisa, abordar aspectos más específicos, como por ejemplo, la forma de abordaje de las posibles incidencias que se nos pudieran presentar. Otro elemento importante es el de la preparación del equipo y material necesario: no todos los componentes del equipo habían preparado aquellos materiales que necesitaban para afrontar con éxito una prueba de ultra fondo como los 101. En el ultra fondo es muy importante conocerse así mismo muy bien, para tener claro las necesidades, según las debilidades personales que cada uno tiene (problemas de estómago, rozaduras, etc.); cada debilidad requiere llevar encima una posible solución, como determinadas medicinas, vaselina, esparadrapo, etc.
  • Roles: Los Roles de Equipo de Belbin miden el comportamiento, y no la personalidad, y se pueden definir como “nuestra particular tendencia a comportarnos, contribuir y relacionarnos socialmente” en el seno de un equipo. En consecuencia, al crear un equipo hay que comprender los diferentes roles o papeles que las personas desempeñan dentro del equipo y que permiten la coordinación de los miembros. Una buena planificación hubiera permitido una asignación de roles que facilitara los cometidos específicos de cada miembro del equipo y que durante la carrera no es conveniente improvisar: Javier asumía el rol de encargado de la alimentación; Beni el de liderar el equipo; Javier Sr. el control de tiempos; Javier Jr. se encargaba de esperar a rezagados y Curro se responsabilizaba del control de la adecuada hidratación.
  • Compromiso: Es importante que los integrantes se sientan comprometidos y motivados con sus labores y funciones, para poder así formar parte de un buen equipo de trabajo. Aunque cada miembro debe trabajar según unas funciones especificas, estos deben hacerlo guiados por un equipo en busca de un objetivo común y es la manera más precisa de obtener resultados. Este es un aspecto que en Pereda Trail teníamos bien asegurado, pues el compromiso de todos estaba garantizado. Había ganas e implicación.
  • Liderazgo: Es también fundamental reconocer dentro de los equipos de trabajo a los líderes, quienes serán los encargados de llevar adelante la gestión y la tarea establecida con éxito. Teniendo en cuenta que esto debe llevarse acabo de manera colectiva, el talento del líder sólo es posible cuando tiene un equipo que lo respalde. Había un líder natural en Pereda Trail que era mi hermano Beni, por su gran experiencia y conocimiento en las carreras trail. Lo ejerció desde el principio, motivando continuamente, si bien faltó claridad en las instrucciones y organización en los objetivos intermedios.
  • Participación: En un equipo es importante destacar que el reconocimiento no debe hacerse sólo a un individuo, pues el éxito de un logro especifico se debe en gran parte gracias a la gestión del equipo de trabajo. Por tanto, se deben establecer modelos que motiven la participación de todos, pues el trabajo en equipo es la manera conjunta de obtener resultados. Se debió establecer una técnica de carrera que nos permitiera una participación más activa, por ejemplo, estableciendo relevos programados para ir tirando de equipo por etapas, pues de esta manera cada uno asumía responsabilidades. 
  • Estrategia: Otro aspecto fundamental es el de organizar las tareas, para lo cual es necesario estudiar detenidamente los escenarios y alternativas, así como seleccionar las personas adecuadas. Gestionar una carrera de 101 km requiere estrategias claras, que ayuden a afrontar el reto. Para ello era necesario tomar como referencia los puntos de avituallamiento como metas intermedias, pues no es lo mismo pensar que me faltan 70 km., que 8 para el siguiente punto de avituallamiento. Otro elemento es la gestión de las paradas, que había que tener organizadas, apenas 30 segundos en los avituallamientos intermedios y 10-20 minutos en los centrales (Setenil y Cuartel). Finalmente en el Cuartel superamos la hora y en Setenil, los 30 minutos. Por último, el aspecto que menos controlamos: el distanciarnos demasiado, que provocó esperas (en las que te enfrías, sobre todo si era de noche), o enfrentarse sólo a las dificultades (principalmente en la parte final, que es la mas dura, por desnivel y cansancio acumulado). 
  • Competencia: La competencia de los miembros de un equipo es clave para alcanzar el objetivo, por lo que será determinante una adecuada selección. La competencia clave en desafíos y en deportes de largo aliento como es el Ultra Trail, es la capacidad de sufrimiento. Pienso que el ADN de este deporte es como gestionamos nuestro sufrimiento (molestias, dolores, frío, sueño, cansancio, hambre, sed, pensamientos negativos, etc.) durante muchas horas y de nuestra capacidad de interpretar las señales que nuestro cuerpo nos va enviando a lo largo de las horas, lo que sentimos sobre el dolor, para corregir, o subsanar en parte, lo que podamos sobre la marcha. Digamos que también la capacidad de sufrimiento se puede entrenar, pero sin esta capacidad mínimamente potenciada los demás elementos clave no se pueden desarrollar.
  • Objetivos: Establecer objetivos da sentido a la actividad del equipo. En Pereda Trail nos fijamos el objetivo de 20-21 horas, a pesar de la incertidumbre que ofrecía el nuevo recorrido que desconocíamos. Este objetivo, lo teníamos detallado en dos opciones: una optimista, en 20:15 horas y otra pesimista, en 23:30 horas; con tiempos de paso para cada punto de avituallamiento. Las dificultades que nos encontramos por el nuevo recorrido introdujo variables que no supimos valorar convenientemente, lo que nos llevó a cruzar la meta en 21:44:16.
En definitiva, sin duda alguna todos poseemos talentos y cualidades valiosas que podemos mostrar y proyectar allá donde participemos, en organizaciones o en equipos, como en Pereda Trail en los 101 de la Legión en Ronda. Para concluir, y en base a lo planteado por Ken Blanchard y Sheldon Bowles en “Un símil de tres animales”, la gestión de un 101 en equipo deberá tener en cuenta lo siguiente:
  • El espíritu de la Ardilla: Nos lleva a reconocer que todo trabajo vale la pena y por poco o insignificante que parezca, ayudará a contribuir con la meta propuesta. Desde la preparación meses antes de lograr el ansiado dorsal hasta el momento de cruzar la meta. Todo cuenta y todo es necesario: entreno, material, alimentación, motivación, etc.
  • Estilo Castor: Nos invita a reconocer los límites de nuestra gestión, a saber y entender que no podemos hacerlo todo solos, que siempre necesitaremos de los demás para obtener mejores resultados. El equipo debe primar sobre lo individual, así es como la sinergia generará resultados superiores. Si el equipo se apoya las posibilidades de victoria se multiplican.
  • Don del Ganso: Nos invita a fortalecer los vínculos entre las personas, reconocernos en una cultura dinámica de la cual debemos sentirnos parte y apoyarnos conjuntamente. La dureza de la prueba, las diferentes fases y etapas que se deben superar, las dificultades que pueden surgir, las crisis que nos pueden sorprender, etc., requieren de un apoyo seguro del equipo, que haga que el vínculo emocional te lleve a superarlos y seguir adelante.

domingo, 28 de abril de 2013

Dirigir equipos




"Cualquier persona que haya de dirigir equipos tiene que conocer en profundidad el corazón humano"
Íñigo Pirfano, Director de Orquesta 


Hace meses leí una entrevista en Capital Humano (nº 270, Noviembre 2012) realizada a Íñigo Pirfano en la que afirmaba la cita que encabeza esta entrada: "Cualquier persona que haya de dirigir equipos tiene que conocer en profundidad el corazón humano". Casi nada. Qué interesante afirmación y qué importancia capital representa en las organizaciones actuales. Dirigir equipos eficaces se ha convertido en una de las claves más importantes que se valoran en el quehacer directivo. Las empresas están formadas por personas que necesariamente, y cada vez con mayor intensidad, necesitan trabajar en equipo, cooperando en un objetivo común. Esta realidad incuestionable hace destacar el papel, el rol, muchas veces no reconocido suficientemente, del responsable, del jefe, del directivo, del líder (según la posición o función desempeñada, pues evidentemente no son conceptos simulares) en la dirección de equipos.

Por tanto, dirigir equipos se convierte en una función de relevancia en el management actual. El rol que debe desarrollar consiste en un conjunto de responsabilidades y funciones básicas para que el equipo avance con éxito en la misión encomendada.

Efectivamente, comparto la opinión que recogía al principio de Íñigo Pirfano sobre la importancia de conocer en profundidad a las personas. Considerar a la persona en cuanto tal, es algo que no se improvisa. Se requiere de cuidado, responsabilidad y respeto por su dignidad, así como de desarrollo de las propias capacidades de conocimiento de las personas y acrecentar nuestra habilidad para tratar con ellas. Esta es una competencia transversal que considero de gran importancia, que engloba a todas las que un directivo debe desarrollar adecuadamente. Dirigir equipos es, por tanto, una de las habilidades directivas más valoradas e importantes en la actualidad, a través de la cuál los directivos traducen mejor su propio estilo directivo, su estrategia de actuación y sus técnicas y herramientas más sobresalientes. Dirigir equipos se convierte en una oportunidad excepcional de poder producir resultados eficaces para la organización, mediante el despliegue de habilidades directivas entendidas como el vehículo, el instrumento, mediante el cuál el directivo pone en práctica su estilo de gestión, sus herramientas y sus conocimientos. Pero todas ellas, pasan por la consideración y el conocimiento de cada uno de los integrantes del equipo.

Dirigir equipos requiere práctica, como cualquier habilidad, pero la buena noticia es que ésta se desarrolla y se mejora. Para fomentar el trabajo en equipo el responsable debe transformarse en un líder efectivo en la conducción de su equipo, para lo cual será necesario: 
  • Saber escuchar a las personas. 
  • Preocuparse e interesarse por sus problemas. 
  • Delegar responsabilidades.
  • Dar confianza.
  • Ofrecer y permitir la participación, especialmente en la toma de decisiones.
  • Crear vínculos afectivos y buenas relaciones interpersonales con el equipo. 
  • Liderar el afán constante de crecer, mejorar y superarse.
  • Estar siempre dispuesto para aceptar críticas constructivas, sugerencias y consejos.
  • Mantener una actitud positiva, optimista y proyectada hacia el futuro y hacia las personas.
Al final toda persona puede llegar a convertirse en un buen director de equipos. Dirigir equipos eficazmente es en definitiva ejercer un liderazgo que se interesa por superar su yo egoísta y poner sus mejores capacidades para el cumplimiento eficaz de su misión, logrando el bien de las personas que forman parte del equipo. Un liderazgo que se manifiesta como formador de voluntades, aquel que convierte el desarrollo de personas en una manera de dirigir, pero también un liderazgo que es forjador de entusiasmo, entendido como el que se necesita para generar la ilusión que alimenta nuestro desempeño cotidiano. En definitiva, dirigir equipos en poner en práctica constantemente una habilidad que suelo llamar como transversal, puesto que engloba y afecta a todo el proceso y que resulta determinante en el resultado final que perseguimos: me estoy refiriendo a la habilidad de comunicar con el equipo, de transmitir con claridad nuestro pensamiento, la visión de futuro que queremos y que guía nuestro quehacer y ser capaces de que nuestras emociones "hablen" por nosotros.

Dirigir equipos es ser un gran entrenador de métodos, de procedimientos, de soluciones y actitudes. Lo vemos con frecuencia en los grandes coach de equipos de fútbol que todos conocemos: Mourinho, Guardiola, Vicente del Bosque, Ferguson, etc.

Finalmente, dirigir equipos implica ser un gran impulsor de ideas, un motivador de personas apasionado e incansable y un innovador y creador audaz. Una vez más, sin las personas, no es posible convertir los conocimientos en innovación de procesos, producto y servicios, con lo que se dificulta la competitividad y eficacia en los equipos, en las empresas, en las organizaciones.

¿Que aspectos valoramos más cuando formamos parte de un equipo en la persona que actúa como responsable? ¿Somos conscientes de nuestro estilo a la hora de dirigir equipos?