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domingo, 1 de junio de 2014

El triángulo del progreso personal


“Lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por conseguirlo”.
Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos.

El progreso personal es un proceso con muchos factores que influyen decididamente en la construcción y desarrollo de lo que se denomina la marca personal. Este es un concepto muy interesante que cobra una especial importancia cuando lo relacionamos con la empleabilidad, y más aún cuando la crisis económica está haciendo estragos en el mercado laboral y dificulta el acceso a los jóvenes a su primer empleo. Los distintos factores que afectan a la construcción de la marca personal constituyen todo un inventario de elementos que sirven para fortalecer un proceso que me gusta identificar como el triángulo del progreso personal. Gráficamente estaría constituido por: 


Este proceso pienso que es clave en la mejora y desarrollo de la carrera profesional, que estaría basada en tres grandes fortalezas:
  • Las competencias y habilidades. Por una parte, las competencias son el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para el desempeño de una actividad, mientras que las habilidades son consideradas como las capacidades de aplicar conocimientos y utilizar técnicas para completar tareas y resolver problemas.
  • La marca personal, consiste en un enfoque por el cual se consideran a las personas como una marca, que al igual que las marcas comerciales, debe ser elaborada, transmitida y protegida, con ánimo de diferenciarse y conseguir mayor éxito en las relaciones sociales y profesionales. 
  • La empleabilidad, entendida como el resultado obtenido de una educación y una formación profesional de alta calidad. Este concepto engloba las calificaciones, conocimientos y competencias que incrementan la capacidad del trabajador para obtener y conservar un empleo, progresar en el trabajo y adaptarse a los cambios, lograr otro empleo si la persona así lo desea o es despedida, e incorporarse o reintegrarse al mercado laboral con mayor facilidad. 
En definitiva, todo este proceso pone en valor la importancia de una gran cantidad de elementos, de factores, de variables que conforman nuestro comportamiento como personas y que muchas veces no caemos en ellas o no las valoramos suficientemente. Tomar conciencia de ellas, reconocerlas y desarrollarlas para mejorar y potenciar nuestra marca personal y profesional es fundamental.



Algunas ideas que refuerzan nuestra marca personal son las siguientes:
  • Autodesarrollo profesional: Necesidad de actualización y reciclaje a través de cursos, seminarios, nuevos conocimientos, etc.
  • Cuidar tu huella digital: La importancia de saber valorar tu presencia en las redes sociales. 
  • Cuidar la comunicación: Hablar bien de otros, de ti mismo, desarrollar un feedback positivo y constructivo. Nuestra manera de hablar nos delata como personas. 
  • Mejorar el autoconocimiento: Que te gusta hacer, cuáles son tus habilidades, tus talentos, tus competencias.
  • Actitud: Tomar conciencia de la actitud que mantenemos en nuestras actividades, relaciones, ambiciones, las ganas que ponemos en los que hacemos, la disposición a iniciar algo, el entusiasmo que ponemos, etc.
  • Tener metas:  Es básico pensar y escribir que es lo que uno quiere hacer con tantas cosas que afectan a la vida de cada persona. Los objetivos nos animan y nos exigen. No vale pensarlo, es necesario escribirlo. Cuando se tengan los objetivos claros, veremos que empiezan a cumplirse. Todo nuestro subconsciente, todo nuestro yo interior, empieza trabajar para ello, y comienza a tener una meta, un rumbo, una dirección hacia la cual llegar y lo increíble es que nos crecemos para alcanzarlo.
La importancia del progreso personal nos permite acceder al Hito 4 que hemos denominado Empleabilidad en mejores condiciones. Quienes tienen un alto nivel de empleabilidad alcanzan un mayor reconocimiento en su trabajo y logran mejores oportunidades de progresar profesionalmente. En definitiva, quienes se han preocupado de su empleabilidad obtienen ventajas respecto a aquellas personas que no se han preocupado por ser más empleables.

martes, 11 de marzo de 2014

La empleabilidad




"Quien quiere llegar busca caminos. Quien no quiere llegar busca excusas"
Anónimo


La empleabilidad es un concepto de una actualidad e importancia de máximo nivel. Tiene tal importancia que hace que confluyan dos sistemas de enorme amplitud y complejidad: el sistema educativo y el mercado laboral. Efectivamente, la empleabilidad ha pasado a convertirse en el concepto deseado por todos: el sistema educativo, las empresas, los trabajadores. Se ha convertido en el nexo de unión entre los que proporcionan formación y los que ofertan puestos de trabajo. Y en medio está la persona que recibe el mensaje machaconamente de que hay que buscar la empleabilidad. En ese contexto, cuando parecen confirmarse los síntomas de recuperación y que la posible creación de empleo será el tema recurrente en los próximos meses y años, me parece interesante dedicar esta entrada a la empleabilidad.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la empleabilidad se puede entender como el resultado obtenido de una educación y una formación profesional de alta calidad. Este concepto engloba las calificaciones, conocimientos y competencias que incrementan la capacidad del trabajador para obtener y conservar un empleo, progresar en el trabajo y adaptarse a los cambios, lograr otro empleo si la persona así lo desea o es despedida, e incorporarse o reintegrarse al mercado laboral con mayor facilidad.

La empleabilidad de los trabajadores es la adecuada cuando poseen una base de educación y formación amplia, competencias básicas y transferibles de alto nivel. Pero podemos hablar de que esa empleabilidad es óptima cuando se desarrollan y aplican toda una serie de habilidades personales e interpersonales, aquellas que facilitan el trabajo en equipo, la comunicación, la toma de decisiones y la resolución de problemas, etc., así como habilidades en la dirección de personas y equipos, como por ejemplo, la capacidad de motivar, de influenciar a través de un liderazgo efectivo, etc.

La empleabilidad es un concepto que me gusta identificarlo con el poliedro, porque tiene múltiples vertientes. Efectivamente, la empleabilidad es un concepto multiforme, que se adapta a cada persona y circunstancia, a cada realidad y a cada momento. Es un concepto a la vez dinámico, que evoluciona con el entorno, con la realidad que nos condiciona en cada decisión.

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reprender.” Alvin Toffler 

Lo que si parece cierto es que hasta hace no mucho, el conocimiento representaba el factor de mayor transcendencia para insertarse en el mercado laboral. En cambio, hoy parece no ser suficiente. Suelo decir a mis alumnos en la Facultad que todos acabarán la carrera con el título debajo del brazo, por tanto, no les servirá para diferenciarse. Es decir, la titulación como la hemos entendido esta dejando de ser un verdadero elemento determinante. Cuando el conocimiento se ha socializado a pasos agigantados, y sin duda, internet y las nuevas tecnologías de la información lo han acelerado, las competencias, habilidades y actitudes se convienen en el elemento clave. Por ello se entiende que las empresas enfoquen su selección a estos aspectos. Son conscientes de que lo determinante no es el conocimiento previo, que se supone en muchos casos, y sobre el que hay un gran margen de actuación a través de la formación, sino que son las habilidades y actitudes lo que presentan nuestra mejor marca personal.

La empleabilidad se manifiesta de muchas maneras:
  • Asumiendo que la capacidad de aprender es más que una habilidad, es la herramienta que nos va a permitir estar preparado en el momento adecuado.
  • Siendo consciente de la importancia que supone trabajar aportando lo mejor de uno: su conocimiento, su compromiso, su iniciativa y su flexibilidad.
  • Comprendiendo que la adaptación no sólo es necesaria, es un requisito que se debe afrontar con solvencia y máxima atención.
  • Desarrollando una idea que se transforma en una oportunidad de negocio.
En el fondo la empleabilidad nos hace valiosos en todo lo que hagamos. Todo dependerá de lo que seamos capaces de aportar, del valor que nuestro trabajo represente. Ahí radica la clave de la empleabilidad. Un proceso que es permanente y continuo, en el que se basa nuestro desarrollo personal y profesional.