viernes, 7 de septiembre de 2012

Liderazgo, como servicio y transformación




Pocos conceptos del management han tenido tanta atención y análisis como el liderazgo, sobre todo en las dos últimas décadas. Resulta abrumador el número de artículos, libros, enfoques y perspectivas dedicadas al liderazgo. Así mismo, los calificativos son numerosos y hacen aún más difícil y complejo su comprensión: Liderazgo situacional, transformador, transaccional, de servicio, resonante, ético, innovador, eficaz, carismático, inspirador, etc.

Ciertamente es un concepto que transciende al ámbito de la empresa, para convertirse en una forma de enfrentarse a la vida, desde todos los ámbitos posibles: personal, laboral, social, institucional.

Suelo utilizar la definición de liderazgo como aquel proceso de influir en otros y apoyarlos para que trabajen con entusiasmo en el logro de objetivos comunes. De esta definición destaco dos elementos: la capacidad de influir y la de generar entusiasmo en otras personas. Es por tanto, mucho más que la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar a un grupo o equipo de personas en una empresa u organización determinada.

Hablar de liderazgo implica necesariamente referirnos a la autoridad y al poder, que son dos conceptos muy distintos, aunque coloquialmente se suelen asemejar. Se suele decir que el líder tiene autoridad moral mientras que el poder lo facilita el cargo, la potestad o autoridad formal.

Resulta muy esclarecedor acudir a la escena de Gladiator en la que Máximo y Cómodo salen a luchar al final de la película. La autoridad formal, el César, frente a la autoridad moral de Máximo. La Potestas y la Autoritas. Los romanos hacían una distinción entre ‘autoritas’ y la ‘potestas’, destacando la autoridad moral sobre la formal. La autoritas se conquista mediante la adhesión, la persuasión y la convicción del buen ejemplo de alguien sobre otro. La potestas, en cambio, está relacionada con la fuerza y la imposición coercitiva.

En la empresa, en la actualidad, esta doble distinción entre la autoridad es plenamente válida y resulta ser determinante para establecer la existencia o no de un verdadero liderazgo.

Las múltiples teorías y enfoques existentes sobre el liderazgo es un fiel reflejo de la diversidad que las personas ofrecemos. Responden a diferentes enfoques sobre el papel y rol que representan en el seno de la empresa, así como sobre los subordinados. Aunque si de liderazgo hablamos, prefiero referirme a seguidores. Un verdadero líder tiene seguidores y no subordinados.

De las numerosas teorías sobre el liderazgo, Stogdill dice que “existen tantas definiciones de liderazgo como personas que han tratado de definir el concepto”, me quedo con aquellos enfoques que consideran al liderazgo como transformador y servidor.

El primero de ellos, el liderazgo transformador, lo considero fundamental en la dinámica de una empresa, sometida a grandes cambios y a un entorno altamente competitivo. El liderazgo transformador lo relaciono con la capacidad de desarrollo de la visión. Es decir, aquel liderazgo capaz de desarrollar y trabajar por las bondades de tener una visión, una meta o un proyecto ilusionante:
  • Toma decisiones importantes, en función de si nos acercan o nos alejan de nuestra visión, así como a focalizar nuestros recursos y esfuerzos. 
  • Toma perspectiva y mira a medio y largo plazo, relativizando así la importancia de supuestos obstáculos a corto plazo.
  • Se compromete con metas más ambiciosas y eleva el umbral de resistencia a la frustración.
  • Facilita conseguir lo que perseguimos.
Este tipo de liderazgo es sumamente beneficioso para la empresa y su existencia es garantía de progreso y desarrollo empresarial.

En segundo lugar, el liderazgo de servicio, es el enfoque que considero más completo e integrador para la empresa, considerada como un todo, como un sistema abierto. El liderazgo de servicio basa su labor en impulsar una misión, la misión de la empresa, con la que se encuentra plenamente comprometido. Es un liderazgo humilde, pero ambicioso por conseguir las metas propuestas. Es el liderazgo que mejor encarna la influencia sobre el resto de miembros de la organización. Es el verdadero liderazgo, que basado en el servicio a toda la organización facilita la transformación y el cambio, y por tanto, es una garantía de cara a la supervivencia y el futuro de la empresa. Las personas, los seguidores de ese tipo de liderazgo, encuentran un sentido a su trabajo, pues la misión es compartida. Curiosamente, hace dos mil años, Jesucristo ya nos decía (Evangelio de San Marcos, 9, 33-37) “El que quiera ser el primero, que sea el último y servidor de todos”. 


Frente a modelos de dirección empresarial, cuyo liderazgo, por así llamarlo, se basa en la transacción, el premio y el castigo, el palo y la zanahoria, reivindico un liderazgo basado en el servicio a la organización y a las personas, convertida en una experiencia vital, capaz de liberar un mayor potencial de las capacidades que tienen las personas, nos acerca a una mayor satisfacción en el trabajo y genera un mayor y mejor desarrollo de la organización. 

El liderazgo en el que creo es aquel que es capaz de descubrir nuestro mejor talento personal, entendido como un liderazgo con un doble sentido: por un lado, con vocación de servicio, huyendo de toda consideración ñoña y paternalista, con el verdadero significado del servicio a una misión, basada en la búsqueda de la verdad, en la fortaleza para hacer lo que se tiene que hacer y con un corazón sensible a las personas; por otro lado, un liderazgo que echa sus raíces en el afán de mejora, en la transformación personal y organizativa hacia la conquista permanente de objetivos y metas ilusionantes para todos.


2 comentarios:

  1. Muy buen artículo tío. Ojalá muchas de tus reflexiones lleharan a "jefes" que imponen su poder en vez de enseñar liderazgo..!
    Intentaré aplicarlo.1
    Abrazo

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  2. Ciertamente ahí está la gran dificultad del liderazgo. Esa línea roja que separa la autoridad moral de la autoridad formal, y que muchos no llegan a traspasar.
    Gracias por tu comentario.

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