domingo, 4 de marzo de 2018

Brecha, diferencias y equiparación salarial

"La primera igualdad es la equidad"
Víctor Hugo
El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, fecha escogida por los sindicatos mayoritarios para convocar una huelga parcial de dos horas "contra la desigualdad y la discriminación laboral". Centrándonos en el tema de la desigualdad salarial, y con el objetivo de centrar el debate de ideas con el necesario rigor y precisión conceptual, analizamos distintos conceptos con la finalidad de aportar luz sobre tan controvertido asunto.

El salario es la totalidad de las percepciones económicas de los trabajadores, en dinero o en especie, por la prestación profesional de los servicios laborales por cuenta ajena, ya retribuyan el trabajo efectivo, cualquiera que sea la forma de remuneración, o los períodos de descanso computables como de trabajo. A partir de esta premisa, podemos establecer los siguientes conceptos relacionados con el salario que perciben los trabajadores:
  • Abanico salarial: es el resultado del cociente entre el salario mayor y menor de la empresa, valor para el que se utilizan los salarios medios de niveles, categorías o grupos profesionales. Por tanto, el abanico salarial muestra el número de veces que el salario mayor contiene al menor. El análisis de los abanicos salariales se puede realizar desde una doble perspectiva: la de los abanicos absolutos (cuando reflejan la diferencia entre cualificación más baja y la más alta) y la de los abanicos relativos (cuando muestran esa diferencia pero dentro de un grupo de funciones más reducido y que guardan alguna relación). El estrechamiento del abanico salarial es razonable cuando el mismo es muy abierto, pero tampoco son buenos los abanicos muy cerrados que prácticamente desconozcan la importancia de la cualificación profesional y, en consecuencia, desmerezcan el factor positivo del desempeño, el mérito y la promoción profesional. 
  • Brecha salarial: se suele referirse a la diferencia de sueldo bruto por hora trabajada que existe entre hombres y mujeres, pero brechas salariales pueden existir en otros ámbitos: entre jóvenes titulados y no titulados, entre sectores productivos (trabajadores de la industria frente a trabajadores del sector servicios), entre sector privado y sector público, etc. Respecto a la brecha salarial de género, se trata de un fenómeno de gran actualidad, un asunto poliédrico que tiene mucho que ver con el modo en que la mujer se ha ido incorporado al mercado de trabajo y sobre todo, con la forma en que participa y se mantiene en él. Se suele afirmar que uno de los principales factores que influyen en la brecha salarial son los complementos salariales, ya que, una mujer y un hombre en la misma categoría profesional tienen el mismo salario base, pues lo contrario estaríamos ante una discriminación directa prohibida por la legislación. Los complementos a ese sueldo a veces son discreccionales, y favorecen la aparición de diferencias en la retribución, motivadas por circunstancias como la contratación a tiempo parcial, maternidad, la prioridad en la conciliación que lleva a optar a menos puestos de responsabilidad, la opción por empleos peor pagados, etc.  La clave para eliminar la brecha salarial por género pasaría por no permitir diferencias salariales sin fundamento objetivo asociado al desempeño del puesto de trabajo, para lo cual será clave la transparencia de las retribuciones efectivamente satisfechas.
  • Diferencias salariales: el análisis del mercado de trabajo muestra una serie de diferencias salariales que son resultado de las características específicas de los puestos de trabajo: por ejemplo, lo que Smith llamaba la desutilidad de los distintos tipos de trabajo, es decir, la fatiga, el carácter desagradable de la tarea y el coste psicológico originado por la actividad laboral; o bien la existencia de elementos externos al propio puesto de trabajo que pueden hacer que éste resulte más o menos atractivo; otro elemento determinante es la formación que hace que las personas ofrezcan un trabajo de mayor calidad como resultado del aprendizaje que se logra a través de la formación en un oficio y a través de la educación en general; la temporalidad en el empleo también explica diferencias salariales: se produce así una diferencia salarial positiva a favor de los trabajadores que prestan sus servicios en sectores cuya demanda fluctúa respecto de los trabajadores de sectores cuya demanda es más estable, dado que las personas manifiestan aversión al riesgo cuando valoran la posibilidad de acceder a ocupaciones en las que los rendimientos son irregulares. Otra razón fundamental de diferencias salariales es la mayor o menor responsabilidad que se deposite en los trabajadores, así como el nivel de desarrollo de habilidades y competencias. En definitiva, las diferencias salariales son el resultado de las diferencias objetivas en los trabajos (interna y externamente consideradas, y cuyo atractivo puede ser valorado de forma diferente por los trabajadores) y por la diferente formación y capacitación de las personas.
  • Equiparación salarial: la equiparación salarial es un concepto que ha cobrado en los últimos meses gran actualidad por la reivindicación de policías nacionales y guardias civiles de ver equiparadas sus retribuciones respecto a las policías autonómicas. En principio, la equiparación salarial puede representar una reivindicación justa, pero hasta cierto límite, pues abre demandas de equiparación más complicadas: ¿Deben equipararse también los policías locales con las Fuerzas de Seguridad del Estado?¿Deben equipararse las retribuciones de un bombero en Córdoba respecto a un bombero de Madrid? Un auxiliar administrativo en un Ayuntamiento de un municipio de la provincia de Toledo, ¿debe ser retribuido igual que un auxiliar administrativo del Ayuntamiento de Fuente Obejuna, por ejemplo? ¿Una gran empresa de seguros de ámbito nacional debe retribuir igual a sus jefes de departamento que una empresa mediana de ámbito provincial? Como vemos, el concepto de la equiparación es muy relativo y presenta muchas dificultades objetivas.
Estamos ante un asunto de muchas perspectivas, en donde la comparación siempre provocará diferencias, pues la igualdad salarial plena nunca se alcanzará, pues son tantos los ámbitos, las circunstancias personales, los puestos de trabajo y las organizaciones tan dispares, que siempre conviviremos con diferencias salariales, pues es algo necesario, eso si, diferencias que sean el resultado de circunstancias objetivas, nunca de circunstancias discriminatorias, especialmente por razón de sexo.


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