lunes, 10 de junio de 2019

Nadal: la fuerza de la motivación




Rafael Nadal acaba de ganar su décima segunda ensaladera en Roland Garros. Esta extraordinaria hazaña deportiva no tiene precedentes. La proeza deportiva a la que nos tiene acostumbrado este ciudadano y deportista ejemplar, ofrece suficientes elementos para destacar algunas enseñanzas sobre la trayectoria deportiva de Nadal: la resistencia: los largos partidos, de hasta 5 horas, los largos puntos, no han impedido que Nadal diera por perdido ningún partido, siendo memorables las remontadas de partidos interminables en los que su capacidad de resistencia parecía ser su mejor baza; la visualización: su capacidad para preparar los partidos visualizando el partido, cada golpe, cada punto; la estrategia: su capacidad de saber "leer" la marcha de cada partido, saber interpretar la evolución de los puntos y juegos, e incluso sets, para de esa forma preparar el momento de atacar a su contrincante; el afán de superación: su fortaleza residía en el entrenamiento intenso y constante, esa capacidad de seguir adelante, de superar las dificultades, las lesiones, las derrotas, etc.

Todas estas habilidades se pueden resumir en una: la fuerza de la motivación. Rafael Nadal es un claro ejemplo de cómo la motivación moviliza las personas hacia metas y retos desafiantes.  Siguiendo a José Antonio Marina, creo que la clave se encuentra en el tercero de los ingredientes de lo que Marina llama la "fuerza de la motivación": Motivación = deseo + valor del objetivo + facilitadores de la tarea. 

Los facilitadores de la tarea son la clave para el éxito de Nadal, que consiste en desarrollar la motivación para mantener la tarea, la actividad que le está permitiendo seguir a pesar de su edad  en los puestos Top de la ATP. Son los siguientes:
  1. La actitud de Nadal ante la derrota y el esfuerzo necesario para afrontar cada partido. Ante las dificultades, siempre buena cara, siempre aprender de los errores, siempre aprender del jugador que le ha ganado un partido.
  2. La creencia de la capacidad de mejorar: He escuchado muchas veces a Nadal hablar, tanto cuando perdía como cuando ganaba, de la importancia de desarrollar la capacidad de aprender. La idea de aprender de los propios errores es un proceso fundamental para el desarrollo personal. Los errores no se convierten el fracasos, sino en oportunidades de aprendizaje y mejora.
  3. La perseverancia o el mantenimiento del esfuerzo es clave para entender el éxito de Nadal. Su entrenamiento intenso y bien orientado, la tenacidad y constancia son determinantes, sin ellas la motivación pierde fuerza y se debilita.
La motivación es la mejor señal de identidad de un fenómeno del deporte español. Rafael Nadal o la fuerza de la motivación, un ejemplo para una generación de jóvenes que pueden ver en este deportista la mejor forma de representar valores como el esfuerzo, el afán de superación, la tenacidad y la constancia. Todo un ejemplo de pundonor y de superación ante las lesiones, ejemplo de deportividad y elegancia ante los contrincantes, pero a la vez de competitividad. Todo ello hace de esta nueva hazaña de Nadal una sublime arenga del ejemplo.

lunes, 27 de mayo de 2019

La mayéutica de la política


"El camino más noble no es someter a los demás, sino perfeccionarse a uno mismo"
Sócrates

La mayéutica es el método aplicado por Sócrates a través del cual el maestro hace que el alumno, por medio de preguntas, descubra conocimientos. En el ámbito del coaching, que tan de moda se encuentra en la actualidad, la capacidad para realizar preguntas poderosas, preguntas retadoras, que hacen replantear objetivos, comportamientos y actitudes, modos de vida, es también la técnica principal de está habilidad directiva, considerada como un proceso de acompañamiento por el cual se toma conciencia sobre la situación actual para llegar a una situación deseada mediante un recorrido en el que hay que tomar compromisos, hacer planes de acción y superar obstáculos internos y externos. En otras disciplinas, Kant dijo que la pregunta "¿Qué debo hacer?" es una de las cuestiones centrales de la filosofía. En consecuencia, tanto en la mayéutica, en la filosofía como en el coaching, la pregunta es un instrumento clave para hacer progresar a la persona, ya sea alumno, trabajador o directivo. 

¿Y en la política? La actualidad política española, marcada por las recientes elecciones, ofrece una buena oportunidad para descubrir de qué manera ha servido para que los ciudadanos descubran nuevos conocimientos y realidades, comprendan mejor los retos que tienen planteados como sociedad y encuentren al político que ha servido y acompañado mejor. Políticos que fundamentan su actividad precisamente en su capacidad de proponer y de preguntar al ciudadano por lo verdaderamente importante, por lo que les interesa de verdad, de saber obtener lo mejor de la sociedad para plantear programas, retos y desafíos que la mejoren. El buen político que sabe realizar las preguntas adecuadas es conocedor de que su interlocutor, el ciudadano, es el que tiene las mejores respuestas para sus preguntas, que huye del dogmatismo, del adoctrinamiento, de los cantos de sirena y de las promesas fáciles que a muchos gusta escuchar. Por tanto, la mayéutica aplicada a la política consiste en una metodología que ayuda a fomentar en el ciudadano la creación de una actitud crítica ante los problemas reales de la sociedad, de contar con ciudadanos libres y comprometidos, propios de una democracia madura.

En el ámbito de la educación, se dice que la práctica de la mayéutica ha demostrado que lo razonado se aprende mejor que lo meramente memorizado. Por eso la principal función de la buena política no es dar respuestas a los ciudadanos, sino suscitar en ellos inquietudes y dudas, anhelos y deseos de mejorar, para que sean ciudadanos responsables y activos. Si algo caracteriza al buen político es la capacidad de plantear propuestas y soluciones a los problemas que tiene la sociedad, buscando siempre acciones eficaces para ejecutar. Esas propuestas son en el fondo preguntas a la ciudadanía. Las preguntas tratan de "iluminar" ciertas áreas o zonas desconocidas hasta el momento por la persona. Para lograr ese objetivo las preguntas ayudan a generar espacios de reflexión a partir de los cuales saldrán las respuestas y acciones necesarias. A través de las preguntas el político compromete al ciudadano a conectar temas, a elaborar respuestas, a recordar conceptos, a actualizar experiencias o a calcular consecuencias. El ciudadano se ve obligado a elaborar respuestas que implican una reflexión y una reestructuración de sus conceptos y sus valores. La profundidad de las preguntas ayuda a ampliar los espacios de reflexión y a generar una nueva mirada, una nueva perspectiva que lo impulsará a tomar acciones beneficiosas para la sociedad. Esa reflexión hace que su aprendizaje sea significativo y tenga sentido.

En el método socrático el maestro no inculca al alumno el conocimiento, por considerar que su mente no es un cajón vacío en el que se puedan depositar diferentes materias; por el contrario, es el alumno quien extrae de sí mismo el conocimiento. De igual forma, mediante preguntas, el buen político ayuda a que aflore el saber en el ciudadano mediante respuestas responsables, pretendiendo que el ciudadano cobre conciencia de su situación personal y de la sociedad en la que vive, para así aprender a tomar decisiones consistentes, votando responsablemente y participando socialmente.

No estaría mal que la famosa frase de Sócrates que se grabó en el frontón del templo de Delfos: "Conócete a ti mismo" deba estar presente en cada uno de los ciudadanos, para así tratar de afanarse en el descubrimiento de la verdad interna en sincero diálogo (y no sólo cada cuatro años) con los políticos que les representan. Frente a tanta disputa estéril en la política, reivindiquemos un diálogo auténtico, un debate (disputatio, según Aristóteles) que no era aquel por el que uno humillaba al otro, sino que fruto del debate, ahora tan importante por la necesidad de pactos, afloraba una única verdad conforme a ambas posturas que beneficie a todos.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Desarrollo y estrategia personal vs. Espíritu de sufrimiento y dureza. Los 101 2019 en acción


"...Y actúa en pequeño. Poco a poco. Pero cada paso que des en tu vida, hazlo pensando que te va a llevar a tu sueño y verás como el futuro te elevará en el presente.” 
Mario Alonso Puig

Una nueva edición de la mítica carrera organizada por la Legión en Ronda, la 101 km 24 h de 2019, ha ofrecido una versión más dura y exigente. Un calor sofocante que alcanzó los 40 grados en las horas punta de la tarde, son una muestra del grado de dificultad añadida que había que superar. 

El pasado 11-12 de mayo de 2019 me di cita por sexto año consecutivo en los 101 de la Legión, que inicialmente había de afrontarla sólo. El relato que a continuación expongo es el resultado de una vivencia sorprendente que afortunadamente supe gestionar adecuadamente, y que en relación con las habilidades personales, el despliegue del desarrollo y la estrategia personal resultó determinante para poder cruzar la meta en la Alameda de Ronda tras 22:53:03 de carrera.

En primer lugar, acudía con una idea en mente, mi mantra personal con el que afrontar el exigente reto de los 101 kilómetros: "Nunca te des por vencido". Lo escuché en la canción Avanza-On Gan Ganapayate, de Indra Mantras, y me gustó, y lo adopté como lema para repetírmelo durante la carrera. Y funcionó¡¡

En segundo lugar, la importancia de seguir una estrategia. Efectivamente es el desarrollo y la estrategia personal la habilidad que quiero destacar como la clave de haber sido capaz de superar y aprender a descubrir el objetivo y la misión planteada, a través del autoconocimiento de tus capacidades y límites y de saber articular una estrategia firme y eficaz.

Se dice que para crecer como personas, necesitamos partir de una autocrítica permanente, desarrollar la capacidad de evaluar con frecuencia y profundidad el propio comportamiento, reconociendo en su justa medida tanto los aciertos como los errores personales. Afrontar la 101 en 2019 con garantía lo exigía, se necesitaba determinación y confianza. Y también coraje y valentía. Que cierto aquello de que cada vez que actuamos conforme a nuestros valores aunque no sea lo más fácil y lo que nos apetece, nos hacemos más fuertes. Evidentemente el sufrimiento y la dureza, ese espíritu de la Legión que el General recordaba en su discurso final, se harían presentes por las condiciones de calor que nos íbamos a encontrar en la carrera, y superándolos te hacían más fuerte. Las sucesivas decisiones tomadas así lo confirman, pues la motivación y fuerza por ir superando dificultades lo ibas percibiendo en tu estado de ánimo, reforzando tu marcha.  

¿Por donde empezar los 101? En el trail se comienza ganando con una buena preparación y planificación. Sun Tzu, en el “El arte de la guerra”, afirma “es mejor ganar sin luchar”. Ganar los 101, es estar preparado cuando las cosas se ponen difíciles, cuando llega la hora de la verdad. Por tanto, “ganar sin luchar” implicaba haber trabajado en tres frentes o factores:
  • El de los propios objetivos. La preparación de los 101 de este año comenzó en octubre de 2018, cuando supero una lesión en los piramidales. Ha sido un plan trazado de menos a más, con tiradas largas y menos largas. En total me inscribí en unas 12 carreras oficiales (un total de 174 kilómetros), así como en entrenos individuales o grupales (650 km). Además he trabajado el core en gimnasio en clases de spinning, hiit, connexus, abdominales y stretching.


Hoja con Objetivo de tiempos de paso por avituallamiento para la 101 de 2019

  • El del estudio de la carrera, para tener claro el mapa de la prueba, el perfil, los avituallamientos, los puntos clave (marcados en morado en la imagen anterior), los ritmos a seguir, los tiempos de paso en el año pasado, la estrategia, revisada sobre la marcha por el calor del día de la prueba. Actué tomando decisiones como si fueran metas volantes. Desde el km 36 en el avituallamiento 7 (Cortijo del Polear) hasta Setenil (Avituallamiento 10, km 50), desde Setenil hasta el Cuartel (Avituallamiento 14, km 70) y desde el Cuartel hasta Ronda (km 101). 
  • El de la gestión de una red de contactos: Varias personas han sido determinantes en esa red de contactos que me ayudó/apoyó a superar la carrera: 
    • Ximo, compañero de Cumbre 14, que desde el principio hasta el km 36 fuimos compañeros en todo momento, definiendo la estrategia a seguir dadas las circunstancias extremas que se estaban presentando por el excesivo calor. Teníamos claro desde el principio que había que ser reservones hasta Setenil de las Bodegas, es decir, superar las horas de sol y calor con el menor desgaste de energía posible. La cosa se complicó cuando tras superar la Cuesta de los cochinos me pasa factura el calor y sufro bastante. Terminada la cuesta mi ritmo baja bastante y no me veo con fuerzas de seguir. En el punto de avituallamiento siguiente (el nº 7, Cortijo del Polear), Ximo continúa. Un abrazo y nos deseamos suerte. Sus consejos fueron determinantes. Recuerdo que me decía que el objetivo para 2019 (hacer 20 horas) era impensable, que me olvidara de él, que lo importante era llegar a Ronda.
    • Beni, mi hermano y mi maestro en esto del trail. Su llamada en el peor momento cuando estaba en el Avituallamiento 7 (Cortijo del Polear), así como cuando me acercaba al nº 9 (Cruce CA 414 con Cordel) y la tercera llamada llegando a Setenil, fueron determinantes para darme apoyo moral y técnico en los momentos más críticos. Su visión, experiencia y conocimiento del terrero fueron la clave de mis posteriores decisiones.
    • A toda pastilla, mi equipo de entreno en Córdoba, siempre con una fuerza y ánimo arrollador. Nos fuimos encontrando durante la carrera: Teresa, Manolo, Merche, Ana, Gabriel, Beli, con la que coincidí en muchos tramos, Juan Antonio, el Comandante, que este año no corría pero animaba como el que más, y finalmente Joaquín, que en el cuartel me animó a seguir cuando, tras decirme que estaba muy tocado, pero que seguía para Ronda.... Así es este grupo genial de A toda Pastilla...
    • Laura, compañera desconocida que al comienzo de subir a la Ermita (km 72) mantiene mi ritmo de subida, y comenzamos a hablar, y la agradable conversación me sirve/nos sirve para sobrellevar bastante mejor la subida interminable a la Ermita, la imponente subida al monte Hacho y la posterior subida al cortijo de la Manía. Vamos superando etapas y continuamos. No me lo creía, después de los momentos vividos, pero comienzo a creer que es posible poder terminar la 101... Por relevos nos fuimos apoyando y fue una satisfacción poder entrar juntos en la Alameda. 

Las palabras se las lleva el viento, pero los buenos hábitos nos perfeccionan como personas y como corredores de trail. Hacer la 101 ha sido una formidable experiencia de superación personal, de crecimiento en lo deportivo y de convencimiento de que para un buen corredor de trail, tan importante es el ritmo que le permitan sus piernas y su resistencia física, como la cabeza y la estrategia seguida. Una prueba en la que la climatología hizo endurecer aún más una carrera muy exigente, y en el que hizo aflorar ese espíritu de sufrimiento y dureza tan característico de la Legión. Estrategia, desarrollo personal, sufrimiento, dureza,... es toda una referencia, una escuela, de crecimiento personal y deportivo, que permite ir dando pasos encaminados a alcanzar un sueño y con el desarrollo de una capacidad de visión alentadora, ver que el futuro deseado te elevará y te fortalecerá en el presente, tanto que te permita llegar a Ronda...

Una vez más, la 101 se vive¡¡, pero para ello, y en la línea de lo aquí expuesto, esta cita del Dr. Alonso Puig es un buen resumen de los sentimientos vividos en esta XXII edición de los 101 en Ronda, de la que siempre digo que será la última, pero que ya van seis...:
“Lanza tu corazón que el resto lo seguirá. Pero no basta lanzar el corazón. Tienes que tener una estrategia. Un plan de acción. No has de buscar el plan de acción ideal. El mejor plan de acción es el que se ejecuta. Un plan de acción. Una descripción de lo que vas a hacer. Y actúa en pequeño. Poco a poco. Pero cada paso que des en tu vida, hazlo pensando que te va a llevar a tu sueño y verás como el futuro te elevará en el presente.”
Mario Alonso Puig

sábado, 23 de febrero de 2019

El liderazgo de España



“Oh Patria! Cuántos hechos, cuántos nombres;
cuántos sucesos y victorias grandes...
Pues que tienes quien haga y quien te obliga,
¿Por qué te falta, España, quien lo diga?”
Lope de Vega

Se avecina todo un maratón de elecciones en los próximos meses y será bueno pensar en el bien de España: su presente y su futuro, sus fortalezas y oportunidades, sus debilidades y amenazas. Cuando las oportunidades se presentan cabe preguntarse si estamos preparados para afrontarlas con la determinación y confianza necesarias. Ciertamente el horizonte de los próximos meses para España son una oportunidad para reivindicarse como nación, para sentirse orgulloso de ser españoles. Y es que sobran motivos para el optimismo, frente a tanto catastrofismo y negacionismo de lo que somos y de lo que hemos sido capaces de hacer. Y peor aún, de lo que seremos capaces de conseguir. Nuestro Rey apela continuamente a este sentimiento, a reconocer nuestro legado histórico y a valorar lo mucho que podemos conseguir si permanecemos unidos.

España es un claro ejemplo de liderazgo. Líderes son aquellos que son capaces de movilizar y entusiasmar a sus seguidores, para que con implicación y compromiso, sean parte del proyecto compartido. Un breve repaso de ejemplos de ese liderazgo ofrece las grandes fortalezas de lo conseguido:
  • Política: España como modelo de transición política, que es considerada mundialmente como  ejemplo de convivencia y consenso, de reconciliación y pacto. 
  • Deportes: España cuenta con equipos de fútbol como el Real Madrid y el Barcelona que tienen seguidores y aficionados en todo el mundo, o con tenistas como Nadal, que es una de las leyendas de tenis mundial, o a la joven Carolina Marín que ha puesto a España en la cima del bádminton.
  • Turismo: España cuenta con una impresionante muestra de historia y patrimonio. Nada menos que 15 ciudades españolas han sido declaradas por la Unesco como Ciudades Patrimonio de la Humanidad, Córdoba entre ellas, convirtiéndose en el tercer país del mundo con más lugares declarados Patrimonio de la Humanidad. Además, es el primer destino del mundo en turismo vacacional, y continúa manteniendo el primer puesto mundial en banderas azules sobre playas. 
  • Historia: España es sinónimo de riqueza histórica, representa todo un valioso legado que explica lo que somos. Conquistadores, militares, reyes y héroes de muchas épocas que son un referente para entender lo que somos.
  • Gastronomía: España cuenta con una enorme riqueza gastronómica de sus diferentes comarcas, un gran atractivo reconocido por millones de turistas que nos visitan cada año.
  • Clima y Naturaleza: España cuenta con un clima envidiable y ocupa el tercer puesto mundial en Reservas de la Biosfera, y entre ellas el Parque de Doñana, la mayor reserva biológica de Europa.
  • Idioma: España tiene la segunda lengua más hablada del mundo, y sus escritores como Cervantes, Quevedo, Góngora, etc., son representantes de lo mejor de la literatura mundial.
  • Religión: España ha sido cuna de grandes santos y doctores de la Iglesia Católica: Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Juan de la Cruz, etc. son algunos de los referentes para la Iglesia y la humanidad y han puesto a España en la cima de la religiosidad popular.
  • Sanidad:  España cuenta con una de los mejores sistemas de salud del mundo, lo que explica el llamado turismo sanitario. Además España se sitúa desde hace 26 años como líder mundial de donaciones y trasplantes de órganos.
Los españoles somos poco atrevidos a valorar lo conseguido, a reconocer los méritos y a destacar los logros alcanzados. Ciertamente los españoles tenemos un concepto de nosotros mismos inferior a la que tienen fuera de nuestras fronteras. Esta percepción viene de lejos, pues arrastramos creencias negativas y complejos que nos perjudican y lastran a la hora de reconocer lo mucho que se ha conseguido. La baja autoestima como país influye negativamente en nuestro desarrollo individual y colectivo como sociedad. Como dice Lope de Vega en su famosa cita, seamos los españoles los primeros y orgullosos defensores de lo que somos, de lo conseguido y de nuestros héroes. En definitiva, España cuenta con fortalezas y oportunidades que hacen que su liderazgo sea un motivo de orgullo y reconocimiento.

Nuestro Rey apela continuamente al liderazgo de España, a sentirnos orgullosos de lo conseguido, del magnífico trabajo realizado que confirma una vez más a España como una nación con vocación y capacidad de liderazgo, como un socio responsable, fiable y leal con los compromisos internacionales asumidos. Apela a alimentar la maltrecha autoestima nacional, tan empobrecida durante tanto tiempo, afirmando: “Tenemos capacidad y coraje de sobra. Tenemos el deseo y la voluntad y hemos de sumar la confianza en nosotros mismos. Esa es la clave de nuestra esperanza en el futuro, la clave para recuperar el orgullo de nuestra conciencia nacional.”

Recuperemos pues, en este momento histórico para España, en la que los ciudadanos tienen una vez más la palabra para decidir, aquello que Ortega y Gasset defendía en su "España invertebrada", planteando a la nación, a España, como un proyecto común, la verdadera clave de su liderazgo:
"En toda auténtica incorporación, la fuerza tiene un carácter adjetivo. La potencia verdaderamente substancial que impulsa y nutre el proceso es siempre un dogma nacional, un proyecto sugestivo de vida en común. Repudiemos toda interpretación estática de la convivencia nacional y sepamos entenderla dinámicamente. No viven juntas las gentes sin más ni más y porque sí; esa cohesión a priori solo existe en la familia. Los grupos que integran un Estado viven juntos para algo: son una comunidad de propósitos, de anhelos, de grandes utilidades. No conviven por estar juntos, sino para hacer juntos algo".

sábado, 2 de febrero de 2019

El político eficaz



"La vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes elige siempre la difícil, porque así siempre estarás seguro de que no ha sido la comodidad la que ha elegido por ti"

Adolfo Suárez


El político es en la actualidad una pieza clave en el diseño y ejecución de las políticas públicas. Más allá de su rol como impulsor entre directivos públicos, trabajadores públicos y ciudadanía, el político influye, a través de sus decisiones y acciones, en los objetivos de las organizaciones que dirige. El político lidera la selección de programas, de objetivos y alinea valores, y es clave para superar las inherentes complejidades del sector público. Ciertamente, el liderazgo del político será un factor clave para el éxito organizativo, la efectividad y el desempeño de cada administración pública.

La relación entre liderazgo y dirección inicia sus pasos en el sector privado, basándose en los rasgos psicológicos y personales del líder: logros, energía, ambición, tenacidad, autoconfianza, creatividad o flexibilidad. Posteriormente ha tenido un amplio desarrollo en diferentes teorías o modelos del liderazgo. En cambio, en la gestión pública existe un cierto subdesarrollo de esta disciplina, vinculado tanto al debate normativo sobre el rol del directivo público como a las dificultades técnicas para el estudio del liderazgo.

El político eficaz en un alegato a favor de un liderazgo ético en el que las personas ocupan un lugar preferente en la política. Las personas son la base de un país, de las empresas, de los equipos, de las decisiones, de los proyectos. Es una apuesta por definir un modelo de político exigente en los resultados pero comprometido con las personas que los posibilitan. Ciertamente, el ser humano es lo más valioso que tiene cualquier organización, pero también lo más complicado de dirigir. Esta afirmación, encierra todo un mensaje de por donde debe transitar la gestión, el desempeño de un gestor, ya sea político o directivo. Es decir, una gestión que se fija en las personas para poder liderar un proyecto ilusionante, compartido entre todo el equipo de colaboradores, pero a la vez, una gestión que no se esconde ante la dificultad de dirigir personas para alcanzar proyectos ambiciosos.

Si se pudiera inventariar los elementos que configuran el perfil de un buen político y gestor, se trataría de una radiografía de cuáles deben ser las actitudes y aptitudes que debe poseer un político si quiere conseguir que su gestión pueda llegar a ser eficaz. Estos elementos constituyen todo un plan de acción para el que quiera afrontar la difícil tarea de ser un político eficaz. Son todo un conjunto de habilidades, virtudes y fortalezas. El político eficaz está permanentemente tomando decisiones para cumplir con sus objetivos. Por tanto, es la toma de decisiones la actividad que mejor define la función política, y en la que se involucran necesariamente a las personas. En este sentido, la tarea del político eficaz está identificada con los cuatro elementos siguientes:
  • Generador de decisiones: su responsabilidad radica en que debe tomar las decisiones adecuadas mediante el empleo de técnicas y la aplicación de los criterios necesarios para alcanzar los objetivos propuestos.
  • Gestión de personas: su responsabilidad es lograr que las personas a él encomendadas hagan lo que tienen que hacer, en el momento en que lo tienen que hacer y de la manera como se debe hacer.
  • Coordinador de procesos: su responsabilidad es que las diferentes áreas funcionales se ensamblen de tal manera que se obtenga una unidad coherente y orientada hacia un objetivo común.
  • Visión fuerte y convincente: el desarrollo de la visión es una de las habilidades más importantes en el político, que conoce el rumbo que quiere seguir, que tiene proyecto. Los políticos con visión son personas de ideas y forjadores de conceptos.
Como conclusión, frente a la tendencia de la política que trata de privilegiar logros y realizaciones, en conceder mayor valor a aquello que ha conseguido que a la manera de hacerlo, el político eficaz alcanzará el éxito cuando encuentre el equilibrio entre la eficacia de los resultados y la calidad de la gestión y optimización de los recursos, a través del despliegue de todo un inventario de habilidades, actitudes y fortalezas personales. En consecuencia, se puede decir que para ser un buen político, un político eficaz, es, en parte ciencia y en parte arte.

Liderazgo, preparación técnica, ejemplaridad, motivación, sacrificio, capacidad de negociación, integridad personal, visión, etc. El buen político no nace, sino que se hace. El buen político raramente sale de "fábrica" con las virtudes que harán de él un político ideal. Será aconsejable, imprescindible en determinadas responsabilidades, acumular una trayectoria profesional de éxito como directivo de empresas, lo que le permitirá no concebir la política como una profesión sino como un verdadero paréntesis profesional de servicio público y vocación al bien común, en el que tomar decisiones difíciles será la norma y la horma del político eficaz, frente a las decisiones fáciles y cómodas, propia de otros políticos que no merecen tal responsabilidad.

lunes, 14 de enero de 2019

"Rigor mental y precisión conceptual" En homenaje a Jaime Loring





El pasado viernes 11 de enero de 2019 fallecía en Málaga el Padre Jaime Loring, jesuita y fundador de ETEA en 1963. Desde su fallecimiento se han escrito numerosos testimonios de muchas personas que lo conocieron y pudieron ver en Jaime Loring, una persona visionaria, comprometida y coherente. Fui alumno de Jaime Loring en ETEA, y guardo un gran recuerdo de sus clases de Contabilidad de Sociedades y Economía de la Empresa, de sus charlas y reflexiones, de las conversaciones en los descansos entre clase y clase. Lo que más me llegaba de Jaime eran sus explicaciones y argumentaciones para cada uno de los conceptos que trataba de presentarnos. Guardo una frase de él que utilizo cada año en mis clases en la Universidad de Córdoba. Esa frase es precisamente la que da título a esta colaboración: "Rigor mental y precisión conceptual". Esta cita que le escuché en repetidas ocasiones, me marcaría en mi vida profesional, y desde mi actividad docente trato de trasladar a mis alumnos el sentido y significado que aprendí de Jaime Loring. La importancia para un universitario de ser riguroso en los razonamientos y preciso en la utilización de los conceptos, sea cual sea la materia o el ámbito en el que nos encontremos, y que son la levadura que nos lleva a la integridad personal y profesional.

La ETEA que yo conocí y que fundó Jaime Loring ha representado un formidable activo para las generaciones de jóvenes que se han formado en Córdoba. Una formación universitaria puntera en lo académico, pero preocupada en lo humano, atendiendo una visión ética de las relaciones económicas. Este es su legado, el legado de haber sido un gran profesor, al que le debemos parte de lo que somos, y una persona comprometida en mejorar el mundo. Una persona que huía de las etiquetas, y sobre esto el mismo se definía "Yo no soy de izquierdas, ni de derechas. Soy yo", etiquetas que sin duda comprometían su fidelidad con el rigor mental y la precisión conceptual que como intelectual defendió durante toda su vida.

miércoles, 2 de enero de 2019

Política de etiquetas



En la España actual, tan moderna y a la vez tan amante de sus tradiciones y costumbres, se ha hecho habitual un método de discusión que remplaza a los argumentos y al debate por los ataques personales y la apelación a la etiqueta política: progresista, conservador, derecha, izquierda, etc. En su raíz está la misma filosofía usada por sistemas no democráticos para etiquetar a las personas como enemigos del sistema y lo políticamente correcto, y así movilizar y condicionar a los ciudadanos en una determinada línea de pensamiento.

El cambio político en Andalucía y la incertidumbre y dependencia de apoyos imposibles en el Gobierno de España son algunos de los elementos de más relevancia en la actualidad. Los resultados de las últimas elecciones andaluzas han permitido que se reactivarán aún más el uso de etiquetas para calificar a determinadas formaciones políticas o a sus votantes.

Las etiquetas constituyen un recurso mental y dialéctico, que la Real Academia de Lengua Española lo define como «una calificación estereotipada y simplificadora», una forma de buscar explicaciones básicas cuando una persona no responde ante una situación como creemos que debería. En política, el recurso a las etiquetas lleva a simplificar las ideologías a extrema derecha, derecha, centro, izquierda o extrema izquierda, o bien hablar de conservadores y progresistas. Y todos sabemos que la realidad es mucho más compleja, pero se cae con frecuencia, sin el más mínimo rubor, en lo estereotipado y simplificado.

Los partidos políticos y los medios de comunicación tratan de menoscabar la reputación de otros con expresiones que repiten hasta la saciedad para que calen y se asienten como etiquetas peyorativas o descalificadoras. Tratan de generalizar esas etiquetas, de arraigarlas en la conversación colectiva, hasta que el ciudadano las asume y considere normales. Además de las etiquetas se recurre a otros calificativos que implican connotaciones despectivas, con clichés y tópicos, para asociarlos al significado de la etiqueta. Ese recurso a desgastar y criticar al rival puede provocar en la ciudadanía el desafecto a la política, el hartazgo y en definitiva, la abstención. 

No obstante,  las personas, los partidos, las ideas, son mucho más que etiquetas. Y la mejor manera de combatirlas es la de recurrir al rigor mental, la precisión conceptual y la integridad. Las etiquetas, en definitiva, se basan en prejuicios o tópicos muchas veces vacíos de contenido y fundamento. Que cierto aquello de que las palabras que no van seguidas de hechos no valen nada. Y las etiquetas sin base suelen acabar en la nada, pues atentan contra la inteligencia de las personas.

Por ello, frente a tanta etiqueta, bien estaría en recordar a Ortega y Gasset, cuando refiriéndose a la política aseveraba que "ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral". El autor critica que el situarse en bandos, más o menos extremos, como una manera de pensar contraria a la otra, impide observar y aprender los puntos buenos y los valores positivos del otro supuesto bando. Frente a la política de etiquetas, tópicos y monsergas mediáticas, se necesita más capacidad de diálogo, más empatía y en consecuencia, tratar con respeto a las personas y sus opiniones. Es lo más básico en democracia. Ciertamente, la política no se encuentra en sus mejores momentos, y la respuesta en todos sus actores, políticos y ciudadanos, no puede ser otra que liderazgo en las ideas, responsabilidad y sensatez en la toma de decisiones y eficacia en la gestión.

domingo, 4 de noviembre de 2018

La globalización de la sociedad




“La economía es la estructuración del sentido común en lo referente al comportamiento de las personas en la esfera de la producción, el intercambio, la distribución y el consumo”
Joseph A. Schumpeter


La empresa se adapta al entorno como el pez al agua. Eso lo hemos escuchado hasta la saciedad desde múltiples ámbitos. La necesidad de adaptación después de décadas no sólo no ha cambiando sino que es aún más necesaria, y no apunta a que vaya a cambiar, sino todo lo contrario. Es un concepto básico en la Teoría Económica que ha permitido que se convierta en un proceso que ha superado fronteras: la globalización. En cambio no es extraño escuchar de forma reiterada que la globalización es la causa de muchos de los males que hacen tambalear a las economías nacionales, y por tanto, a sus ciudadanos ¿Porqué esta duda? ¿Acaso la globalización es mala, ha sido mala, o será mala?

En todo caso, lo que no se puede negar es que la globalización ha favorecido y estimulado la productividad y el crecimiento de las economías, y, por ello, ha servido para reducir la pobreza, pues el crecimiento genera riqueza, la base del bienestar. Otra cuestión es si ésta riqueza se ha repartido de forma adecuada y justa. Antes de que se iniciara la gran crisis de 2007, el mundo avanzaba a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijados por la ONU en el año 2000, que nada menos planteaba reducir la pobreza a la mitad en 2015. El crecimiento económico, y por tanto la globalización, daba pues sus frutos. La crisis impidió cumplirlo y el retroceso fue notable, no por la globalización, sino por la crisis.

En cambio, la ciudadanía en general mira con desconfianza hacia la globalización, y la persistencia y el agravamiento de la desigualdad por los efectos de las crisis económicas sufridas favorece que el análisis de este controvertido y complejo concepto se politice y se contemple desde enfoques parciales. Ciertamente, la globalización es un proceso muy complejo y poco uniforme que produce resultados contradictorios, lo que resulta que en un intenso diálogo entre sus defensores y detractores,  cada grupo perciba la realidad a su manera. Efectivamente, al igual que un sector económico o una nación concreta, la globalización tiene un carácter no uniforme lo que implica que coexisten zonas de crecimiento y recesión, de estabilidad e inestabilidad, de riqueza y pobreza, y que sus diferencias pueden agudizarse, con las consecuencias negativas sobre el agrandamiento de las brechas de la desigualdad. 

Con el comercio electrónico, del que se benefician los ciudadanos al adquirir a menor precio (aunque en detrimento de las economías locales), y la internacionalización de la producción, se permite una mayor flexibilidad y se favorecen mejores resultados, pero también demanda y exige nuevas maneras de tomar decisiones y gestionar las empresas. La revolución de las nuevas tecnologías han facilitado la descentralización de la gestión empresarial sin sacrificar su eficiencia. Esto es innegable, se trata de un proceso que no se puede limitar. Es un nuevo paradigma para la economía que pasará a entenderse en claves de economía mundial.

Desde esta perspectiva, la globalización es imparable y la mejora de la productividad su consecuencia inmediata. La progresiva generalización de la economía del conocimiento no se vislumbra como un proceso con fecha de caducidad, sino todo lo contrario. Avanzamos de forma inexorable hacia la globalización de la sociedad a través de un nuevo paradigma basado en el conocimiento, un conocimiento socializado, accesible a todos. Esta será la base de un crecimiento económico que es imprescindible para generar la riqueza necesaria que garantice el anhelado bienestar para los ciudadanos.

En el actual proceso de globalización económica, los elementos clave sobre los que se basa la globalización y los principios fundamentales de competitividad de cualquier nación serían los siguientes:
  • La tecnología: la inversión en innovación tanto en infraestructuras como en modelos de trabajo son el motor de la competitividad. En esta sociedad globalizada si no se avanza y se mejora constantemente en todos los aspectos (productos, procesos, servicios, etc), se estanca y el resultado final es el empobrecimiento de la sociedad. El conformarse con que las cosas vayan bien es el desencadenante del fracaso a día de hoy. Por ello, la clave pasa por la innovación y creatividad sin pausa. Un claro ejemplo es el declive de la empresa Blackberry debido a la falta de adaptación a los avances de la tecnología y a falta de visión sobre por dónde iban las demandas de los usuarios. Es pues, el caso de una empresa multinacional mundialmente reconocida que pierde su liderazgo debido a la falta de adaptación tecnológica.
  • La competitividad: es el motor de la prosperidad de un país. La competitividad se ha convertido en la gran aspiración, en el objetivo inexcusable, de toda política económica de cualquier nación que aspire a proporcionar bienestar sostenible a sus ciudadanos. La competitividad es un concepto asociado al proceso de globalización, en el que forman parte elementos tan decisivos para la economía de una nación como: la integración internacional de mercados, la exportación, la productividad, inversión, etc.). Si no existe productividad no habrá beneficios, sin beneficios no se podrán invertir en medidas sociales ni en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de un país.
  • La sociedad del conocimiento: a día de hoy la figura del obrero que realizaba tareas muy mecánicas y repetitivas en las cuales no era necesario pensar se ha quedado obsoleta. En el siglo XXI se necesita que los trabajadores sean más polivalentes y versátiles, en los cuales los jefes puedan delegar y confiar. Para generar conocimiento un país debe de invertir en sus jóvenes, concretamente en su educación. De este modo, el país podrá contar con una mano de obra capacitada y competente en la cual confiar a la hora de ceder el relevo en un futuro próximo.
No se trata pues de la globalización de la economía, que es ya una realidad, aunque imperfecta, sino que en el fondo lo que estamos es asistiendo a todo un proceso de globalización de la sociedad, basado en el cambio de paradigmas: las nuevas tecnologías, accesibles a todos, que facilitan el comercio y cambian la manera de comunicarse; la sociedad del conocimiento, sin barreras de acceso gracias a la socialización favorecida por Internet y las nuevas tecnologías; la crisis de la soberanía basada en el Estado-Nación y la apuesta por las integraciones políticas (Unión Europea), la regulación del mercado mundial basado en normas éticas que limiten los excesos del capitalismo; la implantación de mecanismos compensadores basado en un reparto de la riqueza que facilite y acelere la supresión de la pobreza. La globalización de la economía dará paso a la globalización de la sociedad.

lunes, 15 de octubre de 2018

Reivindicar la sensatez


"El hombre sensato cree en el destino, el voluble en el azar"
Benjamín Disraeli

Vivimos en España situaciones complejas en muchos ámbitos en las que se echa en falta una virtud tan necesaria como la sensatez. En una sociedad como la española, sometida a vertiginosos cambios, caracterizada por la incertidumbre y el vértigo a tantos retos, problemas y dificultades, cuando la desorientación, la falta de rumbo y determinación llevan a decisiones equivocadas, considero obligado en el momento presente reivindicar la sensatez. La sensatez en políticos, empresarios, directivos y responsables, y en cualquier persona. Los retos que se avecinan en el ámbito político, desde el próximo 2 de diciembre de 2018, en la que se inicia todo un maratón de elecciones, es la oportunidad de que los ciudadanos también tomen la sensatez a la hora de elegir a los que deban gobernar y hagan frente a tantos desafíos con la necesaria solvencia.

Frente a tanta avalancha de fake news, de mensajes contradictorios, situaciones complejas y encrucijadas, la persona sensata es aquella que esta dotada de buen juicio y percepción de las cosas. La sensatez va dirigida directamente al gobierno de cada uno. Ser sensato lleva a actuar con sentido común, permite comportarse buscando la verdad y el bien general. Hace mostrar una actitud mediadora, buscando la resolución del conflicto, lo que conduce a la prudencia, a no buscar la controversia ni la disputa innecesaria o estéril. El sensato actúa y se comporta con inteligencia emocional, comprendiendo la situación, respetando a los demás y actuando con moderación.

La sensatez, la seriedad, el sentido común, la moderación, la prudencia y la competencia son virtudes que se pueden desarrollar, tanto desde la perspectiva individual como en nuestra relación con los demás y con la sociedad. En este sentido, el Diccionario de la Real Academia Española define la sensatez como aquella cualidad del sensato, y a éste como prudente, cuerdo, de buen juicio.

Efectivamente, frente a las situaciones que generan conflictos, la sensatez será nuestro mejor aliado, la persona prudente y paciente no se enfadará con facilidad por las ofensas recibidas, tiene la habilidad de ofrecer buen juicio, con prudencia y sensatez, lo que le lleva a vivir con sentido y existencia recta. El sensato se toma las situaciones con calma, evitando caer en la desproporción y el descontrol. Para responder adecuadamente a los acontecimientos será necesario buena dosis de sensatez y buen juicio. Frente a la ofenda, practicar la paciencia y no perderse en los impulsos, dominando la ira.

La sensatez lleva al bien común, el insensato se arrastra hacia la ambición que lleva a la corrupción, en todas sus manifestaciones. En definitiva, la sensatez consiste en una capacidad propia de los seres humanos para conducir sus actos, obras y pensamientos guiados por el sentido común.

En la empresa, ser sensato es estar tranquilo, lo que lleva a tomar decisiones juiciosas y congruentes, para lo cual dedicar tiempo a pensar será fundamental, a pesar de la gran presión que la avalancha de información desborda muchas veces la capacidad de asimilación y decisión. La sensatez es una virtud que atrae al ser generadora de bien, pues las decisiones que se toman afectan a los demás. Por ello, se suele decir que el sensato tiene la conciencia tranquila, aunque siempre se podrá mejorar aquello que se hace, o incluso parar y corregir lo hecho si merece una rectificación.

En el trabajo se valora la sensatez y la moderación en todos los actos, en la aplicación de normas y políticas, sabiendo discernir lo bueno y lo malo de la organización, para los trabajadores y para uno mismo. Ambas características, sensatez y moderación, son necesarias en todas las decisiones empresariales y en todos los aspectos de la vida personal. Por ello, una persona sensata le da sentido de dirección a su vida cuando:
  • Establece objetivos guiándose por el sentido común y la prudencia.
  • Tiene presente lo positivo y negativo al definir las políticas de la organización.
  • Es valorado por su capacidad para analizar y resolver situaciones complejas basándose en el sentido común.
  • Es prudente y sensato en todos sus actos, tanto en la vida laboral como personal.
  • Acompaña a sus subordinados para desarrollar su capacidad de actuar con prudencia y recompensa los logros alcanzados.
Hacer lo insensato es más fácil que hacer lo sensato, por ello y a modo de conclusión, frente a tanto desafío a nivel político, cuando se apuntan nubarrones muy serios sobre la economía española, es sumamente importante reivindicar la sensatez a todos los niveles de responsabilidad, de manera que sepamos apreciar y valorar lo que tenemos, para decidir y elegir con sensatez. La sensatez crea vínculos de confianza, y confianza es la que deben otorgar los ciudadanos a políticos sensatos. 

martes, 3 de julio de 2018

Dones de la Iglesia según el Presidente Macron


«Francia ha sido fortificada por el compromiso de los católicos»
Enmanuel Macron, Presidente de Francia

He leído con sumo interés las informaciones sobre el valiente y audaz discurso del Presidente de Francia Enmanuel Macron, en un acto de la Conferencia de Obispos de Francia, el pasado 9 de abril de 2018. Y ciertamente, sorprende por la claridad de su mensaje y por lo valiente de los planteamientos, huyendo de lo políticamente correcto y poniendo en valor la labor inmensa, pero callada, que realiza la Iglesia. 

En todo un país que es paradigma de la laicidad en los estados modernos, Macron se atreve a destacar  las limitaciones del Estado y la importancia de casar la soberanía política con el respeto a la libertad de conciencia, destacando que la fuerza de la Iglesia es su visión del ser humano abierto a la transcendencia. Y no se queda en el pasado, Macron apela al futuro, a esa "savia católica" que debe seguir contribuyendo al bienestar de la sociedad.

Sabiduría, compromiso y libertad. Estos son los tres dones que Macron pide a la Iglesia. Sabiduría, pues la Iglesia como fuente de incertidumbres y cuestionamientos, y desde su visión del hombre, debe seguir haciendo desde la búsqueda del bien, el sentido de su misión en la sociedad. Compromiso, pues ante tanto materialismo, relativismo y falta de creencias, la Iglesia sigue acompañando a tantas personas en su dificultad, en su necesidad de encontrar horizontes vitales que les ayuden a buscar el sentido de su vida. Y libertad desde la independencia y autonomía de no verse condicionada por intereses de cualquier tipo, sólo al servicio de la Verdad y para la Verdad.

Destaco los siguientes pasajes de su discurso:
«Para encontrarnos aquí, esta tarde hemos tenido que desafiar a los escépticos de cada una de las dos orillas. Y si lo hemos hecho es, sin duda, porque compartimos el sentimiento de que la relación entre la Iglesia y el Estado se ha deteriorado y que nos importa repararla. […] Una Iglesia que pretenda desinteresarse de las cuestiones temporales no haría otra cosa que rehuir su vocación, y un Presidente de la República que pretendiera desinteresarse de la Iglesia y de los católicos faltaría a su deber».
«Yo sé que se ha debatido como si del sexo de los ángeles se trata acerca de las raíces cristiana de Europa. […] Pero, después de todo no son las raíces las que nos importa, porque ellas podrían estar muertas. Lo que importa es la savia. Y yo estoy convencido de que la savia católica debe contribuir a la vida de nuestra nación. Es por esto por lo que estoy intentando aclarar por qué estoy aquí esta tarde. Para deciros que la República espera mucho de vosotros. Espera, si me permitís decirlo, que le entreguéis tres dones: el don de vuestra inteligencia, el de vuestro compromiso, y el de vuestra libertad».
«Habéis establecido una relación íntima entre estas cuestiones que la política y la moral ordinaria querría tratar por separado. Consideráis que nuestro deber es proteger la vida, en particular las vidas más indefensas. En la vida de los niños que van a nacer, la del ser humano que está a las puertas de la muerte, o la del refugiado que lo ha perdido todo, veis el trazo común de la desnudez, de la vulnerabilidad absoluta». 
«Entiendo que ciertos principios enunciados por la Iglesia se confrontan con realidades contradictorias y complejas que afectan a los propios católicos. Todos los días, las mismas asociaciones católicas y los sacerdotes acompañan a familias monoparentales, familias divorciadas, familias homosexuales, familias que han recurrido al aborto, a la fecundación in vitro, que se han enfrentado a decisiones sobre qué hacer ante el estado vegetativo de alguno de los suyos, familias en las que no todos son creyentes. En todas esas familias la Iglesia responde a las rupturas que generan las elecciones morales y espirituales. Esta es vuestra realidad cotidiana. La Iglesia acompaña incansablemente situaciones delicadas e intenta conciliar los principios con la realidad. No pretendo decir que la experiencia de lo real desmiente o invalida las posiciones defendidas por la Iglesia. Digo, simplemente, que tenemos que encontrar el límite pues la sociedad está abierta a toda las posibilidades, pero la manipulación y la fabricación de vida humana no puede extenderse hasta el infinito sin poner en cuestión la idea misma del hombre y de la vida. La política y la Iglesia comparten esta misión de meter las manos en el barro de lo real, de confrontarse todos los días con lo temporal, con lo que me atrevo a decir que es lo más temporal». 
«Para mí, la Iglesia no es esa instancia que demasiado a menudo se caricaturiza como la guardiana de las buenas costumbres. […] Lo mejor de la Iglesia es esto: una voz amiga que responde a quien interpela, a quien duda, a quien vive en la incertidumbre, en un mundo en el que el sentido siempre se escapa y siempre se reconquista, es una Iglesia de la que no espero lecciones sino esta sabiduría/inteligencia de la humildad que se enfrenta a los temas que habéis planteado». 
«Desde mi punto de vista, que es el de un jefe del Estado, un punto de vista laico, yo debo preocuparme de quienes trabajan en el corazón de la sociedad francesa, de que quienes se comprometen para curar las heridas y consolar a los enfermos, tengan también una voz en la escena política, y sobre cuestiones de la vida política nacional y europea. Es lo que vengo a pediros esta tarde, que os comprometáis en el debate político nacional y en el debate europeo porque vuestra fe tiene algo que decir a este debate». 
«Algunos dirán que la Iglesia es reaccionaria, otros pensarán que es muy audaz. Creo, simplemente, que ella debe ser uno de esos puntos fijos de los que nuestra humanidad está necesitada en un mundo oscilante, uno de esos puntos de referencia que no ceden al talante de las épocas. Por esta razón, tendremos que aprender a vivir asumiendo vuestra cuota de intempestividad mientras yo tendré que vivir al ritmo que avanza el país. De este desequilibrio constante crearemos un camino común. […] Es un ejercicio de libertad que demuestra que el tiempo de la Iglesia no es el del mundo como tampoco el de la política, y está bien que sea así». 
«Hay una tercera libertad que la Iglesia debe donarnos, y es la libertad espiritual. Vivimos en un mundo atravesado por el materialismo. Nuestros contemporáneos necesitan […] saciar su sed que es una sed de absoluto. No se trata de conversión, sino de una voz que, entre otras, hable del ser humano como un ser dotado de espíritu. Quien se atreve a hablar de otras cosas más allá de las temporales, pero sin abdicar de la razón, ni de lo real. Quien osa caminar en la intensidad de una esperanza y quien, a veces, nos hace tocar con el dedo el misterio de la humanidad que se llama santidad y que según dice el Papa en la exhortación aparecida hoy es el rostro más bello de la Iglesia. […] Esta libertad que es la de ser vosotros mismos sin buscar ser complacientes ni seductores. Pero que en el cumplimiento de vuestra obra en toda la plenitud de su sentido, pero en la regla que os es propia y que desde siempre es la de una teología humana, una Iglesia que sabe servir a los más fervientes y a los no bautizados, a los propios y a los excluidos». 
Todo un alegato en defensa de la Iglesia, valorando las tres grandes aportaciones, "dones", que el Presidente Macron pide claramente a los católicos, para que los aporten en beneficio de Francia: “el don de vuestra sabiduría, el de vuestro compromiso y el de vuestra libertad”. Como español, siento envidia sana, que a pesar de tanta ceguera, tanto ataque y desprecio de algunos, todo un Presidente de un Estado laico, se atreva a valorar públicamente la sabiduría, el compromiso y la libertad de la Iglesia en general y los católicos en particular, una Iglesia que "debe ser uno de esos puntos fijos de los que nuestra humanidad está necesitada en un mundo oscilante, uno de esos puntos de referencia que no ceden al talante de las épocas".